Datos presentados en el reciente XVI Congreso Argentino de Hipertensión Arterial

Cuándo es peligrosa (y cuándo no) la hipertensión gestacional

Las mujeres quedan embarazadas cada vez a mayor edad y eso trajo aparejado un aumento de los casos de hipertensión gestacional, un aumento de la presión arterial de la futura mamá que en general se normaliza luego del parto. Lejos de ser un dato alarmante, requiere poner el foco en los controles periódicos y en el correcto seguimiento de la gestación.

La hipertensión arterial inducida por el embarazo es una de las afecciones más importantes que se da justamente en una futura mamá cuya presión arterial, que antes era normal, sube a partir del tercer trimestre del embarazo. Este aumento de la presión no es en sí mismo una condición patológica, pero en un pequeño porcentaje de los casos puede complicarse en la forma de un síndrome llamado preclampsia, que puede poner en riesgo la salud y hasta la vida de la embarazada y del futuro bebé.

“La incidencia de la hipertensión gestacional oscila entre el 5 y el 10 por ciento de los embarazos –apunta la presidenta del Comité de Enfermedades Cardiovasculares en la Mujer de la Federación Argentina de Cardiología, Judith Zilberman–. La preeclampsia afecta entre el 1 y el 5 por ciento de las mujeres, dependiendo de factores genéticos. Hoy se sabe que la mayor incidencia de preeclampsia se da en mujeres de ascendencia africana. Lo importante es tener en claro que no todas las mujeres embarazadas sufrirán de hipertensión.”

La prevalencia de la hipertensión gestacional también aumenta con la edad, y hoy el promedio de edad de las mujeres embarazadas aumentó: las mujeres suelen tener sus embarazos de forma más tardía.

No obstante, dentro de los factores de riesgo para que se sucedan complicaciones como la preeclampsia están los antecedentes previos de enfermedad cardiovascular en la historia familiar, el hecho de que sea el primer embarazo, la obesidad, que tenga o haya tenido gestaciones múltiples, y la diabetes. Afortunadamente, muchas de estas condiciones, además de otras enfermedades condicionantes, pueden ir siendo controladas mediante el seguimiento del obstetra.

Qué condiciones se analizan

Se debe tomar en cuenta que cuanto mayor sea la edad de la gestante el riesgo va a aumentar. Sin embargo no todas las mamás que tienen embarazos de forma tardía van a desarrollar hipertensión durante el embarazo, aunque esto sí esté dentro de las posibilidades.

En el caso en que haya hipertensión se pueden dar tres situaciones distintas. La mujer puede tener hipertensión gestacional, es decir que después de las 20 semanas de embarazo ascienden las cifras de tensión arterial, y aún así, bajo control, no tener complicaciones y en cuanto termina el embarazo y da a luz, evidenciar un descenso de esta presión a valores normales, en las 48 horas posteriores al parto.

Otra situación puede darse en una embarazada que ya era hipertensa antes de quedar embarazada. Si tiene hipertensión en las primeras 20 semanas del embarazo, se debe realizar un seguimiento más estricto porque lo más probable es que aún teniendo el bebé la hipertensión persista.

Por último se dan los casos de mayor complicación donde la hipertensión aparece después de las 20 semanas, pero además se detectan proteínas en la orina, lo cual indica que hay una afectación de la función renal. “En estos casos puede aparecer una eclampsia y el seguimiento debe ser muy estricto. El momento en que aparezca va a depender de la evolución que tenga la tensión durante el embarazo”, señala Zilberman.

El seguimiento

La mayoría de las veces, afortunadamente, el embarazo se logra sin ninguna complicación. Lo importante es consultar antes de quedar embarazada, y precozmente luego de la concepción, justamente para que el médico pueda determinar si la mamá va a ir a la línea de embarazo de bajo riesgo o a la de alto riesgo. Así, desde ese momento ya se empiezan a hacer controles distintos, con mas frecuencia, más complejos, se comienza a trabajar en forma multidisciplianaria, según corresponda.

Es importante que la madre que está pensando en lograr un embarazo pueda tener la accesibilidad al sistema de salud, algo que no siempre ocurre, para hacer primero una historia clínica detallada, para saber si tiene antecedentes de enfermedad personales o familiares, obstétricos y luego efectuar un chequeo de rutina e ir delimitando qué tipo de embrazo va a tener. Si eso no ocurre es fundamental que por lo menos que la consulta sea precoz.

En muchos lugares del país el número de madres que acuden a los controles tardíamente sigue siendo muy alto. Esto tiene que ver con la accesibilidad que tiene la paciente al sistema de salud. En el caso de las mamás hipertensas crónicas los controles hacen la diferencia. Si mediante el control previo logran niveles de tensión arterial normales antes de la concepción, los resultados son mejores.

Tratamiento

El tratamiento más importante es el seguimiento de la madre y luego, en el caso de que necesite medicación, que se le dan aquellos fármacos que no perjudiquen al bebé. “Algunas pacientes requieren, dentro del tratamiento no farmacológico, reposo y una dieta de sal adecuadas. No se le dice que coma sin sal, sino con las cantidades de sodio adecuadas porque en las embarazadas se necesita que hagan dietas normosódicas, quitar la sal por completo implicaría la posibilidad de generar una vasoconstricción”, indica Zilberman, que coordinó la semana pasada las mesas donde se trataron los temas referidos a hipertensión y género en el XVI Congreso Argentino de Hipertensión Arterial, realizado en la ciudad de La Plata.

“La hipertensión arterial es la 1ª causa de muerte materna en el mundo desarrollado y la 2ª en nuestro país”, asegura.

“La idea es que las mamás tengan un seguimiento adecuado para no llegar a esta situación, haciéndose los análisis y controles adecuados, identificando los factores de riesgo y haciendo los controles periódicos durante el embarazo tanto de la madre como del feto”, concluye Zilberman.

Informe: Carolina Stegman

RECUADRO

Preclampsia y eclampsia

La preclampsia es el aumento de la presión arterial luego de las 20 semanas de gestación, acompañado de un incremento de la proteinuria , que es la presencia de un alto grado de proteínas en la sangre. Este exceso de proteínas es un signo de una insuficiencia de la función de los riñones.

Ante la preclampsia los médicos deben actuar inmediatamente para evitar la eclampsia , que es su manifestación clínica posterior. En la eclampsia la mujer sufre convulsiones, cefaleas intensas o visión borrosa, antes o hasta 48 horas después del parto. Puede haber además trastornos hepáticos.

La eclampsia, indica la doctora Judith Zilberman, “es la mayor causa de morbimortalidad de la madre y del feto, por eso el diagnóstico y el seguimiento de la madre en estas circunstancias es vital, incluso la decisión de seguir o no con el embarazo en el caso de una complicación importante”, subraya la medica de la Fundación Cardiológica Argentina.